Mis tres neuronas…

GeneralMarch 30, 2005 1:45 am

Primero, la idea detrás del titulo del blog (Mis tres neuronas…) se debe a la capacidad de procesar. Las computadoras, al menos se supone, trabajan en el nivel básico con dos valores: Si y No y son muy buenas. Mientras que mi cerebro trabaja con al menos tres valores: Si, No y Tal vez, entonces [como diría la Botellita de Jerez] soy chido.

Segundo, mi labor en El Supuesto termino. Casi todas las personas que están ahí me desterraron ahora que encontraron un buen pretexto. Para empezar no les caigo bien, tal vez no me odien pero no les agrado. Todo empezó porque yo creo que un periódico estudiantil debe ser otra cosa y lo expresaba además de cuestionar y criticar al producto y a la agrupación –nunca se ha logrado la institucionalización, ¿se aleja del peligro de la burocratización?- Entonces, dada la existencia de dos tipos de colaboradores, ellos y yo, proteste y no realice mi labor. Un ejemplo de esa dicotomía: la computadora para “hacer” cada número del periódico tiene un password para utilizar los recursos que tiene –en teoría eso evita el mal uso que se le puede dar- pero yo como Coordinador de sección no lo tenía a pesar de pedirlo de forma explicita y en repetidas ocasiones mientras que simples colaboradores sí conocen ese password. Así en palabras de un miembro del Consejo –cito como recuerdo- “no nos avisaste y eso no se hace” [¿será más exitosa una protesta si los previenes o si no lo haces?]. Esa protesta les dio el pretexto adecuado para que el consejo editorial hiciera firmar a los nuevos colaboradores –a sus amigos, un gran amigo que esta ahí no la vio hasta que se la enseñe con las firmas- una carta donde me prohíben la entrada al cubiculo [¡¿?!].
Eso me hace recordar la petición de Joaquín Sabina en su canción Noches De Boda.
Que ser valiente no salga tan caro, / que ser cobarde no valga la pena.
Así decir lo que pienso me fue contraproducente en ese proyecto. Ergo más tiempo para los demás.

Bitácora de vueloMarch 28, 2005 6:40 am

Esta semana santa, como todas las semanas santas, regrese a casa de mis padres. Como siempre mi madre se dedico a encontrarme tareas y trabajitos que evitaron que durmiera todo lo que deseaba o que hiciese lo que quería, por lo tanto como siempre resultaron ser mis vacaciones más agotadoras.

Una sorpresa, están remodelando la casa del pueblo. Así ahora la casa tiene los colores clásicos de una “casa rustica” (colores más o menos chillones). No tiene sala y mi cuarto aún tiene sus cinco colores pero pronto cambiaran. Una vez más mi madre intento remediar meses de abandono con unos días de mucho cuidado. Lo mismo intento con sus hijos solo que su concepto de acercarse no tiene mucho que ver con crear una cercanía. A menos, claro, que piensen que el que todos nos ocupemos de lo mismo fomente un lazo emotivo duradero.

Como siempre termine durmiendo en el piso –sólo que esta vez lo hice en un nuevo sleeping- y mi cuarto fue invadido por una de mis abuelas y compañía –esta vez sólo una prima- con lo que la radio termina sintonizada en una estación guapachosa, mis juguetes todos regados, y la cama tiene un olor diferente. Así mi cuarto deja de ser mi cuarto y me desarraigan. Pero en un futuro no muy lejano mi hogar dejara de serlo y se convertirá en una nueva casa. ¿Qué haré sin hogar?

GeneralMarch 21, 2005 11:31 am

“All great writers begin with a good leather binding and a respectable title.”
Sir James Matthew Barrie a Peter Llewelyn Davies en Finding Neverland

Hoy termino mi existencia voyeur pues dejo de ver lo que hacen los demás y empiezo a compartir parte de lo que sucede en mi cabeza. ¿Por qué solo una parte?, pues porque a veces no tiene sentido al ser cosas que solo se entienden en ese momento o no lo considero interesante o no deseo compartirlo o se me olvida, estas son algunas de las razones que se me ocurren a esta hora.

Sean bienvenidos a este experimento.