Regrese a la ciudad. Entre en ella por auto y por la autopista México-Puebla. ¡Qué deprimente! Los autos, la nata gris, el tráfico, el aire sucio pero lo que lo hace peor es la luz. Llegue a medio día con un sol que ilumina todo, que permite pocas sombras.

Llegar de noche es más bonito, la oscuridad esconde muchas cosas [para bien y para mal], los focos que iluminan cosas escogidas: los tonos amarillos, verdes e incluso los azules le dan una imagen más agradable. Recuerdo que una vez llegue en avión durante la noche. Había llovido bastante y tenían al aeroplano dando vueltas. Los foquitos que se ven desde las montañas de la carretera México-Puebla tienen cierta simetría y también lo ves desde el aire. Pero lo maravilloso de la altura es que ves las líneas que forman los autos al circular. Qué bueno que la única vez que llegue a la ciudad por el aire fuese de noche. No se que pensaría de haber llegado durante el día.